3 feb 2017

Semilla

Alphabet, Ernest Descals

                                       
enamorado de sí mismo
enamorado de sus propios ecos
a la deriva en la noche
en un transcurrir entre espejos roto

un soplo
agitado y violento
como el huracán que avanza
gravitando alrededor de su ojo

se concentra la materia
los restos del naufragio
se abisman en el todo

luminoso huevo de aire
incandescente semilla de oro

el tiempo en ti
no existe
estás sembrando en el vientre
de un cuerpo infinito
noche fecundada por un soplo
noche que se expande
como una mancha de tinta
y se convulsiona
mientras tú creces
como luna llena
huevo apenas pronunciado
hasta dejar de ser
hasta separarte
para ser
huevo milenario
en ti se gestan todos los ríos del tiempo
que son un solo río
donde navegamos
como barcos ebrios
desde el espacio donde nos toca vivir

suspendido en la nada
eres el capullo de seda
de un inmenso gusano
o el globo de un niño
que escapa de la mano
huevo de aire
espora del deseo
pompa de jabón ,que revienta

el rayo de la tormenta
fulminante Z en la bóveda
— última letra creada —
hace que estalle
la forma que te da forma
huevo de fuego
huevo de agua
una lluvia de signos
entre las asonancias y consonancias
de los truenos
celebran la diseminación
del todo en la nada

huevo de aire
huevo de tierra
cántaro que se rompe
cántaro que derrama
la materia prima
y canta
capullo de las constelaciones
universo con alas de mariposa
diosa alfabeto
tu cuerpo desintegrado
busca un orden
las vocales de tu carne
están enamoradas
de las consonantes de tus huesos

diosa alfabeto
transfigurada en lenguaje
eres la ausencia del mundo

Manuel Ulacia
De "El río y la piedra", 1989.


2 feb 2017

Flujo de lava en el Kilauea hacia el mar, Hawai

Impresionante vídeo del Instituto Geológico de Estados Unidos que recoge la corriente de lava del Kilauea entrando en el océano entre el 25 y el 29 de enero.


Devoradores de libros III

Russian girl with a book, Alexander Deineka


Amaneceres

Francisco Lucas Salmerón

«No le faltan encantos a este hermoso mundo ni tampoco amaneceres para los que merece la pena despertar.»

Wislawa Szymborska