Mostrando entradas con la etiqueta Ilustración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ilustración. Mostrar todas las entradas

13 sept 2020

¿También, tú, Ralph?

 

Caricatura de Dave Coverly


16 jun 2020

Re conocerse para desnudarse de nombres

Pascal Campion


Amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan las alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua,
amar es combatir, es abrir puertas,
dejar de ser fantasma con un número
a perpetua cadena condenado
por un amo sin rostro;
el mundo cambia
si dos se miran y se reconocen,
amar es desnudarse de los nombres.

"Piedra de sol" (fragmento), Octavio Paz


7 jun 2020

Siempre la luna

Catrin Welz-Stein


Abre el libro de la tarde por la página
en que la luna, siempre la luna, aparece

entre dos nubes, moviéndose tan lentamente que parecía
que hubieran pasado horas antes de que llegaras a la página siguiente,

donde la luna, ya más brillante, tendiera un camino amenazador
que te apartará de lo conocido y te llevará

hacia esos lugares en los que ocurre lo que has deseado,
una sílaba solitaria puesta como una oración

al borde del sentido, esperando a que digas su nombre
una vez más cuando levantas la vista de la página

y cierras el libro, sintiendo todavía la emoción
de haber habitado en aquella luz, aquel repentino paraíso de sonido.


Mark Strand en "Hombre y camello"


3 jun 2020

Acogiendo el Universo

Natalia Robledo


Tengo una atmósfera propia en tu aliento
La fabulosa seguridad de tu mirada con sus constelaciones íntimas
Con su propio lenguaje de semillas.

Vicente Huidobro en "Canto II"


2 jun 2020

Cuaderno de bitácora

Jorge B.F.


Querida Natalia, 

Ayer encontré entre los restos del naufragio, este lápiz y unas pocas hojas del cuaderno de bitácora. Por fortuna, solo están escritas por una cara. Las numeraré para no perderme y, sobre todo, para que no te pierdas tú. 

Anoche pasé un frío atroz. En esta latitud, la que sea, las noches son gélidas, aunque esta mañana hace un sol de justicia y apenas puedo protegerme bajo los árboles que hay cerca de la playa. No, aún no me atrevo a adentrarme en la selva. Pero me estoy quedando sin chocolate, el pan ya está mohoso y estoy dejando desnudas las palmeras, así que dentro de poco el hambre ganará la partida al miedo. 

Supongo que te habrán llegado ya noticias sobre lo sucedido. La tormenta nos atrapó en un instante y el barco se partió en dos como si fuera de papel. No sé cómo alcancé el bote salvavidas ni cómo las olas, tras unas horas interminables, me condujeron hasta aquí, inconsciente. Suerte de los escasos víveres que he encontrado en la orilla, y suerte de las lluvias que arrecian cada poco y que me proporcionan agua. 

¿Cómo y por qué he llegado a tener tanto, y cómo y por qué lo he perdido todo? 

Ahora me siento en el tronco de un árbol derribado por el viento y veo pasar las nubes y escucho el sonido de las hojas. Puedo trazar círculos concéntricos con mi índice en la arena, sin ningún otro afán. Camino arriba y abajo por la playa, sin alejarme en exceso de la cada vez más vacía caja de víveres, con las manos tras la espalda, dando vueltas a enigmas que dejé sin resolver antes de mi marcha, pensando en cómo solucionar todos aquellos asuntos que precisaban de mi atención, como si realmente fuera a regresar algún día.

Entonces, una ola de añoranza me arrastra mucho más ferozmente de lo que me arrastró hasta aquí la tormenta. Pienso entonces en el dibujo de tus manos que dejé inconcluso, en la suerte de pellizco indoloro que sentía en el estómago cada vez que cruzabas la puerta de mi estudio para posar, serenamente, mientras soportabas estoicamente mi cháchara. Salvo aquel dia que me dijiste "¿por qué no hablas menos y me besas más?" 

Creo que te he besado menos de lo que merecías. Que te he amado con torpeza. Pero nunca he besado ni he amado tanto. 

Se está acercando la noche, ya noto el frío en la planta de mis pies desnudos. Me hubiera gustado pensarte un poco más. Mañana rescataré el trozo de papel con la marca de carmín de tus labios, que un día dejaste distraídamente en mi baño. Lo guardo dentro de un pequeño agujero junto al lecho de hojas secas en el que intento dormir. Me volveré a sentar en el mismo tronco y pensaré en el día en el que pueda acabar el dibujo de tus manos. 

No me queda ya más papel. Solo espero hallar pronto una botella y una corriente certera. ¿Crees, amor mío, que tendré tanta suerte? 

Te quiere, 

Jorge


Jorge B.F.


19 may 2020

Brújula enloquecida



"…- ¿Alguna vez estuviste en Islandia, seannachie?

- Nunca.

- Alguna vez tendríamos que ir juntos. Un país extraño y feroz, con fuego en el vientre y vapor y fango caliente que salen burbujeando del suelo. Allí el mar es un monstruo…bajíos y corrientes furiosas, y peñas con las cuales nunca soñaste, que se yerguen en la bruma, y la brújula enloquecida, de modo que no sabes si vas o vienes…"

El verano del lobo rojo, Morris West


18 may 2020

¿Puede amar un corazón de madera?

Lorenzo Mattotti


«Es cierto, soy una especie de discapacitado del gran amor, y se supone que mi corazón postizo no es capaz de aguantar el terremoto emocional que siento cuando la veo, pero, qué le voy a hacer, late por usted.»

La Mecánica del Corazón, Mathias Malzieu


19 abr 2020

Un momento de felicidad

Pascal Campion


Un momento de felicidad,
tú y yo sentados en la varanda,
aparentemente dos, pero uno en alma, tú y yo.
Sentimos el Agua de Vida que fluye aquí,
tú y yo, con la belleza del jardín
y el canto de las aves.
Las estrellas nos mirarán,
y les mostraremos
lo que es ser una fina luna creciente.
Tú y yo fuera de nosotros mismos, estaremos juntos,
indiferentes a conjeturas inútiles, tú y yo.
Los papagayos del paraíso harán el azúcar crujir
mientras reímos juntos tú yo.
de una forma en este mundo,
y de otra en una dulce tierra sin tiempo.

Yalal ad-Din Muhammad Rumi (siglo XIII)


7 abr 2020

Inmortales


Anne Julie Aubry

Arrancad la poesía del canto,
el árbol de las voces,
las quimeras del sueño,
arrancadme a mí de mí misma,
para que vea mi corazón, latido
sanguíneo y dulce,
bajar al valle.
Mis misterios fueron los de Orfeo
y de otros pitagóricos ascetas
con su mensaje de paz
por pantanos deshechos.


Alda Merini


18 mar 2020

Mi mente...tu morada

Branden Singletary


Canto XXVI

Poderoso, dulcísimo
dominador de mi profunda mente;
terrible, mas querido
don del cielo; consorte
de mis lúgubres días,
pensamiento que siempre ante mí tornas.

De tu natura arcana,
¿quién no habla? Su influjo entre nosotros,
¿quién no siente? Mas siempre
que al decir sus efectos
la humana lengua el sentir propio excita,
nuevo parece por lo que razona.

¡Cuán desierta mi mente
quedó desde el instante
en que tú la escogiste por morada!
Raudos como el relámpago, de en torno
todos mis pensamientos
se alejaron. Lo mismo que una torre
en solitario campo,
estás solo, gigante, en medio de ella.

Giacomo Leopardi


17 mar 2020

Y tú, ¿quién eres?

Christian Schloe


RIMA V

Espíritu sin nombre,
indefinible esencia,
yo vivo con la vida
sin formas de la idea.

Yo nado en el vacío
del sol tiemblo en la hoguera
palpito entre las sombras
y floto con las nieblas.

Yo soy el fleco de oro
de la lejana estrella,
yo soy de la alta luna
la luz tibia y serena.

Yo soy la ardiente nube
que en el ocaso ondea;
yo soy del astro errante
la luminosa estela.

Yo soy nieve en las cumbres,
soy fuego en las arenas,
azul onda en los mares
y espuma en las riberas.

En el laúd soy nota,
perfume en la violeta,
fugas llama en las tumbas
y en las ruinas hiedra.

Yo atrueno en el torrente,
y silbo en la centella
y ciego en el relámpago
y rujo en la tormenta.

Yo río en los alcores
susurro en la alta hierba,
suspiro en la onda pura
y lloro en la hoja seca.

Yo ondulo con los átomos
del el humo que se eleva
y al cielo lento sube
en espiral inmensa.

Yo en los dorados hilos
que los insectos cuelgan
me mezclo entre los árboles
en la ardorosa siesta.

Yo corro tras las ninfas
que en la corriente fresca
del cristalino arrollo
desnudas juguetean.

Yo en bosque de corales,
que alfombran blancas perlas,
persigo en el océano
las náyades ligeras.

Yo, en las cavernas cóncavas,
do el sol nunca penetra,
mezclándome a los nomos
contemplo sus riquezas.

Yo busco de los siglos
las ya borradas huellas,
y sé de esos imperios
de que ni el nombre queda.

Yo sigo en raudo vértigo
los mundos que voltean,
y mi pupila abarca
la creación entera.

Yo sé de esas regiones
a do rumor no llega,
y donde los informes astros
de vida y soplo esperan.

Yo soy sobre el abismo
el puente que atraviesa;
yo soy la ignota escala
que el cielo une a la tierra.

Yo soy el invisible
anillo que sujeta
el mundo de la forma
al mundo de la idea.

Yo, en fin, soy el espíritu,
desconocida esencia,
perfume misterioso
de que es vaso el poeta.

Gustavo Adolfo Becquer


9 feb 2020

Luna de nieve 2020



Luna de los ensueños, sobre la tarde lila.
Tu oro viejo difunde morosa enfermedad,
Cuando en un solitario confín de mar tranquila,
Sondeas como lúgubre garza la eternidad.

En tu mística nieve baña sus pies María,
Tu disco reproduce la mueca de Arlequín,
Crimen y amor componen la hez de tu poesía
Embriagadora y pálida como el vino del Rhin.

Leopoldo Lugones



Manuel de Falla: Nocturno (1896)


Nota: Quiero agradecer a Jorge su generosidad al dejarme compartir su dibujo. En él se conjugan, de forma utópica e hipnótica, dos de los hilos que salen de mi piel: la Luna y los columpios, donde, aún hoy, encuentro refugio y paz para sentir.


20 ene 2020

Vivir con plenitud

La Chapeliere Folle


"No solamente irradiaba juventud, no. Irradiaba pasión y orgullo, la conciencia soberana de unos sentimientos incondicionales. No he conocido a ninguna otra persona que fuera capaz de responder así, de una manera tan plena, a todo lo que el mundo y la vida le daban: a la música, a un paseo matutino por el bosque, al color y al perfume de una flor, a la palabra justa y sabia de otra persona. Nadie sabía tocar como ella una tela exquisita o un animal, de esa manera suya que lo abarcaba todo. No he conocido a nadie que fuera capaz de alegrarse como ella de las cosas sencillas de la vida: personas y animales, estrellas y libros, todo le interesaba, y su interés no se basaba en la altivez, en la pretensión de convertirse en experta, sino que se aproximaba a todo lo que la vida le daba con la alegría incondicional de una criatura que ha nacido al mundo para disfrutarlo todo. Como si estuviera en conexión íntima con cada criatura, con cada fenómeno del universo... ¿comprendes lo que quiero decir? Claro, seguramente lo comprendes. Era directa, espontánea y ecuánime, y también había en ella humildad, como si sintiera constantemente que la vida es un regalo lleno de gracia."

Sándor Márai

19 ene 2020

Porque aún podemos


Pascal Campion



Porque la tristeza disminuye el ser
y no es un pasaporte para la gloria,

porque la gloria es una estupidez
-la celeste y la roja-,

porque ya habíamos pagado nuestras deudas
y perdonado a nuestros acreedores,

porque nos alegrábamos con la inocencia
y nos regocijábamos con la belleza,

porque quisimos
y porque una vez pudimos.

Osvaldo Othon



3 dic 2019

Letargo

Aykut Aydogdu



¿Quién habla del amor? Yo tengo frío
y quiero ser diciembre.

Quiero llegar a un bosque apenas sensitivo,
hasta la maquinaria del corazón sin saldo.
Yo quiero ser diciembre.

Dormir
en la noche sin vida,
en la vida sin sueños,
en los tranquilizados sueños que desembocan
al río del olvido.

Hay ciudades que son fotografías
nocturnas de ciudades.
Yo quiero ser diciembre.

Para vivir al norte de un amor sucedido,
bajo el beso sin labios de hace ya mucho tiempo,
yo quiero ser diciembre.

Como el cadáver blanco de los ríos,
como los minerales del invierno,
yo quiero ser diciembre.

Canción 19 horas, Luis García Montero

25 sept 2018

Nuestra Luna de la cosecha

Pascal Campion


Y al respetar la densidad de los sueños, coto hermosamente vedado,
ser uno de los sueños más sabios y sagrados, ser la realidad
de días plenos con su sol y su lluvia y la luna de la cosecha.
y que nada ni nadie destroce la esencia de nuestro sentir primero.
Y cuando hayamos olvidado cuánto nos costó encontrarnos y reconocernos,
los inmensos laberintos que nos precedieron hasta que salimos a la luz de la espiral
con una rosa chamuscada entre las manos como única prueba
de nuestro peregrinaje a través de los subterráneos y sus acechanzas,
entonces, digo, cuando hayamos olvidado que alguna vez
temblamos y cambiamos nuestras almas y cambiamos nuestros cuerpos;
entonces que una lluvia muy fina nos limpie por dentro despacito
y nos otorgue la sabiduría de poder amarnos de otro modo,
como en un arrebato de nostalgia de otros mundos y sueños,
como si recomenzara una danza antiquísima que brotó en el inicio.

Neus Aguado, "Por vivir aquí"

22 ago 2017

Yo...

Mila Marquis


Soy la que soy.
Casualidad inconcebible
como todas las cosas.

Otros antepasados
podrían haber sido los míos
y yo habría abandonado
otro nido,
o me habría arrastrado cubierta de escamas
de debajo de algún árbol..

En el vestuario de la naturaleza
hay muchos trajes.
Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte.
Cada uno, como hecho a medida,
se lleva dócilmente
hasta que se hace tiras.

Yo tampoco he elegido,
pero no me quejo.
Pude haber sido alguien
mucho menos personal.
parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre,
partícula del paisaje sacudida por el viento.

Alguien mucho menos feliz,
criado para un abrigo de pieles
o para una mesa navideña,
algo que se mueve bajo el cristal de un microscopio.

Árbol clavado en la tierra,
al que se aproxima un incendio.

Hierba arrollada
por el correr de incomprensible sucesos.

Un tipo de mala estrella
que para algunos brilla.

¿Y si despertara miedo en la gente,
o sólo asco,
o sólo compasión?

¿Y si hubiera nacido
no en la tribu debida
y se cerraran ante mí los caminos?

El destino, hasta ahora,
ha sido benévolo conmigo.

Pudo no haberme sido dado
recordar buenos momentos.

Se me puede haber privado
de la tendencia a comparar.

Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera,
lo que habría significado
ser alguien totalmente diferente.

Wislawa Szymborska


14 may 2017

El alegre mes de mayo

Pascal Campion

"Les ruego que le propinen un buen golpe al poeta cuando les cante las alabanzas del mes de mayo. Se trata de un mes que presiden los espíritus de la travesura y la demencia. En los bosques en flor rondan los duendes y los trasgos: Puck y su séquito de gnomos se dedican febrilmente a cometer desaguisados en la ciudad y en el campo.
En mayo, la naturaleza nos amonesta con un dedo admonitorio, recordándonos que no somos dioses, sino súper engreídos miembros de su gran familia. Nos recuerda que somos hermanos de la almeja y del asno, vástagos directos de la flor y del chimpancé, y primos de las tórtolas que se arrullan, de los patos que graznan, y de las criadas y los policías que están en los parques.
En mayo, Cupido hiere a ciegas: los millonarios se casan con las taquígrafas, los sabios profesores cortejan a masticadoras de chicle de blanco delantal que, detrás de los mostradores de los bares, sirven almuerzos; los jóvenes, provistos de escaleras, se deslizan rápidamente por los parques donde los espera Julieta en su enrejada ventana, con la maleta pronta; las parejas juveniles salen a pasear y vuelven casadas; los viejos se ponen polainas blancas y se pasean cerca de la Escuela Normal; hasta los hombres casados, sintiéndose insólitamente tiernos y sentimentales, les dan una palmada en la espalda a sus esposas y gruñen: “¿Cómo vamos, vieja?”
Este mes de mayo, que no es una diosa sino Circe, que se pone un traje de disfraz en el baile dado en honor de la bella Primavera que hace su presentación en sociedad, nos abruma a todos."

Comienzo del relato "El alegre més de mayo", de O. Henry.

Podéis leerlo completo, aquí:



23 feb 2017

Disfrutarte



Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz. La flor piensa: «Es como una flor».

Julio Cortázar