23 jul 2021

Quiero seguir sorprendiéndome...




«Ni el amor, ni los encuentros verdaderos, ni siquiera los profundos desencuentros, son obra de las casualidades, sino que nos están misteriosamente reservados. ¡Cuántas veces en la vida me ha sorprendido cómo, entre las multitudes de personas que existen en el mundo, nos cruzamos con aquellas que, de alguna manera, poseían las tablas de nuestro destino, como si hubiéramos pertenecido a una misma organización secreta, o a los capítulos de un mismo libro! Nunca supe si se los reconoce porque ya se los buscaba, o se los busca porque ya bordeaban los aledaños de nuestro destino».

"La resistencia", Ernesto Sábato


22 jul 2021

Hechizo de luna

          Luna de Fresa, junio de 2021 desde San Petersburgo, Rusia. Créditos: Kirill Kudryavtsev 


Íntimas, nadie sabrá lo que te solicito,
nuestro acuerdo tiene la fuerza de cien victorias.
A cuartos eres mi daga
y completa: mi espejo de paladio,
manantial que cura la ceguera,
linterna, cántaro, voz de una virgen muda, trapecio de cristal,
flor de espuma, patrona, perla pendiente,
provocadora de aullidos,
leche de mujer derramada en el desierto, jaula, luna mía,
tras la que caminé años en otro tiempo,
en el que te cantaba mis plegarias y tú me protegías
sin condiciones.


María de Guerra


21 jul 2021

¿Soy yo la real o es ella?

Donna allo specchio, Nicola Pucci

   

¿Y esa otra, en un espejo? Se acerca
a la tuya, que va hacia ella,
sus dedos se tocan
o casi, pero en la pequeñez de esa distancia
se abre el abismo entre ser y apariencia.

Esos dedos, al menos, que conmueven cuerdas.
¿Otra mano va a subir, del fondo del sonido,
a tomarlos entre los suyos, para guiarlos?

Pero, ¿hacia qué? No sé si es amor
o espejismo, y nada más que sueño, la palabra
que no tiene sino agua o espejo, o sonido,
para tratar de ser.

Bonnefoy





30 may 2021

Esas dos palabras...

Kourosh Adim



Hoy he completado el crucigrama,
he resuelto aquellas dos palabras
que tú conocías desde el principio,
las que yacían dormidas
en mi torpe subconsciente.

Te hubieras sonreído al descubrir
mi triunfo tan escaso.
Hubieras cabeceado
frunciendo los labios.

Pero al levantar la mirada del papel,
a través de mis gafas empañadas,
ya no te he visto.
Y es que a veces olvido...

Que ya te has ido.


Jorge Belaire