25 ene 2019

Como si fuera posible...

"The soul of the rose", J.W. Waterhouse


Sueño con encontrar, como si fuera
posible de algún modo, un nuevo signo,
un espacio entre el ruido y el silencio,
un lugar en la ruina del paisaje
donde nunca será la misma luz:
un horizonte 
igual de acogedor que una campana,
la máquina de hacer maquinaciones,
el hombre en carne y hueso, del jardín
la arquitectura exacta, los sepulcros
donde poner a descansar el nombre
de las cosas. La voz, el nombre de la voz, un campo inmenso,
y no ser más lo que
nunca he querido ser, y reinventarme:
salir, como si fuera
posible de algún modo,
de la sonoridad hueca del mundo
de las palabras. No más nombres. Dicha.

Gonzalo Escarpa


17 dic 2018

Esa extraña certeza

Salvador Dalí


Durante muchos años, a menudo
me he acordado de ti, o de tu imagen,
para ser más exacto, pues de aquello
que amamos una vez sólo queda
(al igual que de un libro) una muy vaga
impresión general y alguna anécdota.

Y a menudo también me he preguntado,
buscando entre la niebla del recuerdo
no sé si una respuesta, qué dejaste
en mí que sea mío todavía
y si no fue el amor, mi amor por ti
y no tú misma, aquello que aún me importa
y lo que busco aún al recordarte.
Si arde nuestra vida, ¿somos llama
o aquello que se quema y es ceniza?
En esa desmesura que es el tiempo
encuentran su razón amor y olvido,
pero no su medida. Al recordarte,
lo comprendo tan bien, que importa poco
saber o no saber, sino tan sólo
sentir que fuiste parte de mí mismo,
que dentro de mí estás, como mis sueños,
que son y no son yo, pero en mí nacen,
que ya nunca de mí podrás borrarte
y que, quiera o no quiera yo el olvido,
has de seguir viviendo con mi vida.
Qué extraña sensación esa certeza.

Abelardo Linares


16 dic 2018

Devoradores de libros XIV


"Mujer leyendo en una ventana", Julius Garibaldi Melchers

8 dic 2018

Mi estimado vizconde



Hace mucho, mucho tiempo, dijeron de mí que soy una cazadora de baphomets (en plural).
Hoy, por una rocambolesca pirueta de El que teje mi alfombra, lo he recordado, junto con el lugar que asociaré por siempre a una frase, "Ni la humedad caliente de tu asfixia", que, vista desde el exterior, puede tener connotaciones varias, ninguna de las cuales se acerca siquiera a lo que significa para nosotros.
Hoy, tras años resguardado en una cajita cerrada y olvidada en mi memoria, has venido a mi presente.
Hoy, he descubierto que sigues siendo importante para mí.
Hoy, me he acordado de ti, mi estimado vizconde.
Y hoy, daré un beso a tu recuerdo y volveré a guardarte con mimo en mi memoria, acariciando la tapa de la cajita en señal de agradecimiento por todo lo que compartimos, aunque fuera batallando.
Hasta la próxima vez. Hasta la próxima iglesia abandonada. Hasta el próximo nacimiento de agua. Hasta ti.